Hablemos de sexualidad en la adolescencia.
© 2010 Urufarma
Vivitusexualidad.com es un aporte de Urufarma para una vida más plena y saludable.
© 2010 Urufarma
Vivitusexualidad.com es un aporte de Urufarma para una vida más plena y saludable.
Para muchos padres y madres que no han hablado de sexualidad con sus hijos durante la niñez, se encuentran en la adolescencia muchas veces como obligados a hacerlo, porque tal vez la situación, la edad o quizás porque generalmente antes se esperaba a esta edad para hablarles y caen en un estado de ansiedad y angustia debido a que no saben cómo hacerlo. En estos casos, por lo general, el adolescente suele percibir la ansiedad de sus padres y los ven que están raros y algo presienten. Hasta incluso suelen prepararse para recibir al padre y a la madre. Cuando por fin alguno de ellos dos se anima, por ejemplo, a decirle “Quiero hablar contigo sobre un asunto”, el adolescente ya está preparado y dice algo como: “¿Hice algo malo?”, “no, no, dice el padre, es sobre este tema de sexo”.
Lo ideal es que los padres se esfuercen por informarse ellos mismos e informar a sus hijos sobre lo bueno y también los riesgos de la sexualidad a esta edad. Es importante que los encaren siendo sinceros, diciéndoles que a ellos mismos les es difícil hablar de este tema (si lo es), que les cuesta pero que quieren hacerlo. Tal vez pueden trasmitirles que cuando ellos mismos tenían su edad (la de los adolescentes) nunca hablaron de sexualidad en su familia y por eso les cuesta, sin embargo si lo hicieron también se les puede decir que sus padres eran realmente abiertos para hablar de este tema pero que les es diferente al tratarse ahora de sus propios hijos. Esto ayuda al chico o a la chica a sentir que el problema está en el adulto y crea menos resistencia hacia el tema. Es importante no inmiscuirse en su intimidad, insistiendo en que les cuenten sus experiencias (ya sea si han tenido novio, novia, amigovio/a o relaciones sexuales) pero sí allanar su camino en la medida que puedan. Puede ser una buena ayuda comentar juntos libros, películas, escenas, recuerdos y experiencias de gente conocida. Estas instancias suelen operar como excusa para romper el hielo y a partir de allí mostrar apertura y disponibilidad en relación con la temática, permitiendo así que ellos “usen” nuestros comentarios de la forma que quieran: sin sentirse forzados y sin sentirse ajenos.
Es falso creer que tener una sexualidad libre significa que todo está bien, a cualquier edad, en cualquier momento y con cualquier persona. Estos son los límites que se deberían conversar con los hijos, ya que todo aquello que no puedan hablar con sus propios padres, lo harán con otros, obtendrán la información que sientan necesaria de los compañeros por ejemplo. No hay recetas generales para dar a los adolescentes, pero sí conviene recordar que:
enfrentar las diferencias, por temor a sus preguntas o por lo distinta que haya sido la experiencia propia. Tanto padres como jóvenes deben intentar informarse de lo que no se sabe, reflexionar acerca de las vivencias personales y disponerse a aceptar que quizás hoy la propia concepción de la sexualidad ya no es válida.