El controvertido PUNTO G
La energía sexual es la fuerza vital que se manifiesta en el contacto íntimo de dos cuerpos que se entregan al éxtasis de la carne; es el impulso creativo definitivamente que nos inspira y anima. La excitación no es algo que hay que quitarse, lo que tenemos que quitarnos es el viejo concepto de relación sexual.
El sexo rutinario, aquel del “quita y pon” ya fue, hoy en día tenemos a mano infinidad de recursos e información que nos permite darnos el lujo (si así se dijese) de disfrutar más exquisitamente del placer sexual.
Cuesta mucho tiempo convertir una chispa en una llama que haga fundirse todo el cuerpo, introducirse en la excitación anhelante o aprovechar las oportunidades sensuales y eróticas del momento. Sólo cuando la excitación va en aumento, en una forma esmerada y continua hasta alturas increíbles, se tienen orgasmos explosivos o es posible llegar a un encuentro entre los amantes casi indecible.
Es casi inevitable aprender a saborear el estado de necesidad, una resolución sexual acelerada no sólo no es necesaria sino tampoco deseable. Cuanto más grande es la excitación, en definitiva, más intensa es la liberación, emocional física y espiritual.
EL PUNTO G
Se remonta a los años 80 cuando aparece el revolucionario descubrimiento de la existencia de una zona dentro de la vagina, exactamente en la parte frontal anterior de la misma, cuya estimulación con el dedo o con el pene podía llegar a producir orgasmos en las mujeres de infinito placer. Fue llamado así en honor a su descubridor el ginecólogo Grafenberg.
Dicha zona (el punto G), cuando se estimula directamente, comienza a entumecerse y puede llegar a desencadenar un orgasmo vaginal que es distinto al orgasmo a punto de partida del clítoris. Se sostiene además, que este orgasmo femenino va acompañado de una eyaculación semejante al liquido seminal masculino que muchas mujeres confunden con orina pero que no es tal.
En su libro “El punto G”, B.Whipple describe el relato de uno de sus pacientes que dice así: “...llevé a Ginny al dormitorio, la desnudé y empecé a acariciarla por todas partes, evitando cuidadosamente el área de alrededor del clítoris en la que me había concentrado durante muchos años. En su lugar, empece a tantear cuidadosamente su vagina con los dedos... algo que no había hecho desde nuestra época de caricias en el asiento de atrás de un auto. La coloque boca abajo, con los pies colgando fuera del borde de la cama, localicé inmediatamente este pequeño punto ovalado que nos habían descrito y empecé a estimularlo firmemente con los dedos.
Ginny respondió con un leve gemido y después me instó a seguir –No te detengas-, me susurro y, poco después empezó a jadear de placer y su vagina empezó a pulsar contra mis dedos, casi empujándolos hacia fuera. Fue una maravillosa sensación”.
Cuando se disfruta del juego sexual, se descubren nuevas sensaciones que pueden llevar al éxtasis con una pareja, se pueden llegar a producir las experiencias más exquisitas y deliciosas en el contacto erótico.
El coito, es decir, la penetración, no debería ser el único fin. Ya vemos que hay zonas inexploradas que pueden producir orgasmos increíbles.
Veamos cómo encontrar esta zona llamada punto G: Se halla situado en la parte anterior de la vagina, a 3 cm de la abertura. Cuando se estimula adecuadamente, esta zona se dilata y puede dar lugar al orgasmo en muchas mujeres.
Cuando se está produciendo el orgasmo, se produce como una especie de eyaculación a través de la uretra, un líquido similar al de la eyaculación masculina pero que no tiene esperma.
Muchas mujeres piensan que están orinando y esto les produce turbación, por lo cual han aprendido a reprimir este orgasmo.
ALGUNAS CONTROVERSIAS
A pesar de las evidencias hay quienes sostienen que es imposible afirmar el porcentaje de mujeres que poseen el punto G, por lo cual es evidente que no todas lo poseen. Pero para ello es necesario investigar, conocerse a si misma.
El músculo pubococcigeo, que se encuentra rodeando la vagina, ayuda fuertemente a la presión y por ende a la obtención del orgasmo a través del punto G.
Lo cierto es que hay muchas mujeres que, por diferencias anatómicas y fisiológicas de índole totalmente individual, no tienen tan desarrollada esta zona.
Lo importante es que la existencia del mismo no sea para las mujeres una nueva fuente de preocupación ni tampoco para sus parejas.
Ha sucedido que muchas mujeres que gozaban de una buena sexualidad alcanzando el orgasmo por la estimulación del clítoris han dejado de hacerlo por la búsqueda incansable del punto G. Despacito por las piedras, es lógico que se trate de encontrar y alcanzar el placer que otras gozan pero lo lastimoso seria perder el placer que ya se tenía por no disfrutar con el punto G.
POR LO TANTO
Si decidís avivar e intensificar el placer sexual, concentrate más en el estímulo erótico que te ofrecen cada uno de tus cinco sentidos. Buscá el punto G, pero no te sientas defraudada si no lo encuentras, no todas las mujeres lo poseen, así han dicho los investigadores.
La visión erótica es importantísima, contémplense el uno al otro, los ojos se transformaran así en un órgano sexual de vital importancia. El sentido de la vista estimula el apetito sexual.
También los sonidos son excitantes en el encuentro sexual, las palabras pronunciadas, una música suave o gemidos de la pareja.
Y evidentemente la boca es uno de nuestros órganos mas eróticos, no sólo para saborear los besos del amante sino para lamer con suavidad. La lengua, húmeda y cálida, es un estimulante sexual natural.
Las fragancias también estimulan la excitación. Algunos hombres y mujeres les excitan el aroma sexual que emana de su pareja. Y el tacto erótico, hay muchas maneras de hacerlo, pero hay que variar la presión y el ritmo para que no se torne rutinario. Está la caricia ligera como una pluma en la que simplemente se roza con los dedos la superficie de la piel y está aquella más firme, sobre todo la de los brazos, pecho o espalda.
Mas allá de que parece que las mujeres no tienen los orgasmos tan fácilmente como los hombres, esto tampoco es tan así. No es que el pene salte como un resorte en el momento que la mujer se quita el corpiño, y si hay alguien que lo crea se va a encontrar en serias dificultades cuando esto no ocurra.
Es cierto que las mujeres necesitan más conexión emocional durante el acto sexual pero aquello de que ellas aprenden de los hombres a ser sexuales ya fue. Esto está cambiando, también a ellos les gusta que les acaricien el cuerpo y crear fantasías excitantes. Conocer el cuerpo de la mujer para darle placer y conocer el cuerpo del hombre con la misma finalidad es imprescindible.
El hasta hace poco desconocido punto G enloqueció a muchos hombres que, en el frenesí de darles un orgasmo a sus parejas, trataban, con movimientos rápidos y embestidas a medio camino, no lograban ningún tipo de excitación.
Lo que la mujer necesita para que su punto G sea bien estimulado es primeramente una posición coital que roce el mismo (no olvidemos que se encuentra en la parte anterior frontal de la vagina) y un movimiento en la penetración continuo, uniforme y sin prisas.
La sexualidad hay que saborearla como una de los más exquisitos manjares de la vida. Hay que aprender a obtener placer pero también a darlo...
Psic. y Sexóloga Gabriela Michoelsson
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